¿Por qué a ti
¿Por
qué a ti?
No me acabo de enterar, pero estaba
trabajando. Necesito contarte como estoy, siempre ha sido así. ¿Pero un
mensaje?, me parece poco. Leí el whatsapp de Jose, y aquí me tienes. Lo primero
fue leer tus últimos mensajes. ¡Por fin de vacances! Ese es el último,
de ayer mismo. Le acompañaba una foto con las maletas abiertas en la entrada de
tu piso, tu piso nuevo. Era la primera vez que os ibais de vacaciones desde que
os lo dieron. ¡Grecia!
No me lo puedo creer. No me he atrevido a
llamar a Jose. No lo asimilo. Ya estaba vestido cuando lo he leído, según
bajaba las escaleras: Hemos tenido un accidente, tu amiga está en la UCI. Te
voy contando.
En la UCI se está inconsciente, medio
muerta. Tú, que eres la alegría de la huerta. No puede ser.
…
Me he levantado a buscar un Ibuprofeno. Me
estalla la cabeza. También me he hecho una manzanilla, pero sin anís. Vaya
mierda, ayer nos reímos de esto, pedorra.
No puedo ir, tengo demasiadas cosas
pendientes, millones de obligaciones. En treinta minutos tengo que ir a
entrenar, no tengo un pijo ganas, pero seguro que me vendrá bien… A mí,
y a ti. Si yo estoy fuerte, mañana me puedes decir algo. Si tú estás fuerte, yo
voy tirando como sea, y lo sabes; siempre lo he hecho. En eso se basa nuestra
amistad. Complemento vitamínico, muletas sin escayola que valga. Y risas,
siempre risas que provocas tú, yo soy muy soso.
Me acechan mil preguntas, el Ibuprofeno no
sirve de nada, no las apaga. No sé si quiero saber la verdad; sólo quiero que
me escribas, que me llames diciendo: Ya se ha pasado…
¿Por qué ahora? Siempre es mal momento para
una mala noticia, ¿pero ahora, tú, recién ascendida, pensando en niños después
de una vida negando la mayor? Seguro que es un susto y se pasa.
Me estoy cambiando, entrenar me va a hacer
bien, a mí y a ti. Voy a llevar la camiseta que me regalaste de los Bulls, voy
a ir sin móvil, como siempre. Pero esta vez, de verdad, no quiero saber nada.
Cuando llegue a casa, un mensaje de Jose: ya ha salido, luego te llama. Y ya
está, a seguir andando por las calles de mi ciudad, la tuya, la que echas de
menos tanto, a pesar de vivir en el paraíso.
Estoy del curso hasta el moño, siendo fino.
Luego el curro, sigo con los ejercicios, aunque sabes que los martes y los
jueves, bastante tengo con ir a entrenar.
¡Joder! Estoy escribiendo, y me acabo de
dar cuenta de que no tengo ni idea de dónde estás. Sí, en un hospital, pero
dónde. Espero que en España. ¿Teníais que ir a Madrid a coger el vuelo directo?
¿Os recogía el coche Chuchi? Me lo contaste antes de ayer. Estás en España,
menos mal. Seguro que en Grecia te mueres… Mira, por hablar, un mensaje del
primo, luego lo miro, no quiero aturullarme más.
¡No me jodas! Despierta para cuando vuelva,
por favor. Seguro que ahora se lleva alguno una hostia en el entreno, estoy un
pelín alterado. Seguro que no, ya sabes, mucho de boquilla pero luego…
…
¡Vaya mierda! Ves cómo no tenía que haber
abierto el mensaje de Chuchi… Hemos hablado. Ha intentado tranquilizarme, pero
no. No quiero hablar con Jose, aunque debería, soy tu hermano. No puedo, creo
que él lo sabe. Voy a intentar dormir, todavía tengo gominolas de mamá. Estarán
caducadas, pero me da igual. En sueños te veo sister, te quiero.
Diego se pegó una ducha, en la tablet puso
un vídeo sobre la asimetría del espacio-tiempo. Le gustaba viajar antes de
dormir, le calmaba. Era su pequeño rito habitual, antes de conciliar el sueño.
Pasó por la cocina y sacó de un tupper de su madre una gominola con melatonina,
decían que eran naturales. Llevaban un año detrás del pan rayado.
Al principio miraba la pantalla. Eso le
duraba dos minutos. Vuelta de espaldas a la ventana. Vuelta para subir el
volumen. Vuelta buscando la posición. El primer anuncio. ¡Malditos anuncios!
Vuelta para pasarlo con un dedo, sin sacar demasiado el brazo de las sábanas.
No hacía frío en su ciudad, en julio. Nunca hacía frío en julio en su ciudad.
Vuelta para mirar como los
