Brazalete One Love en el Mundial de Catar

 


2022 11 22

 

Diez goles lleva el mundial de Catar y todos por la escuadra.

 

            Yo que había vendido dos pantaloncines por Vinted y me había pasado por el teatro Nò de Hayato, mientras su pueblo natal, Hinari; contemplaba boquiabierto el espectáculo. Y había acompañado en sus contemplaciones a San Polirgasio, que más que contemplaciones eran visiones de eremita trastornado… Estaba dispuesto a seguir escribiendo sobre mi nuevo portador-protagonista de sueños ucrónicos, diarios de bestias y aforismos detestados por el foro mesiánico de la mujer empoderada… Pero no, he tenido que frenar en seco tras mirar, mientras la cafetera borboteaba sin sigilo, como un nuevo símbolo molesta.

 

            Lo más divertido de todo es que molesta a la FIFA, uno de los poderosos. Es verdad que lo tienen en sus leyes, me suena de antaño. No se pueden exhibir símbolos políticos. Pero hay que aclarar a la FIFA y a los cataríes, que el sexo no es política. La han politizado, sí, pero no es política.

 

            Volviendo a Preciado, Paul B, de Beatrice; el sexo es una imposición burocrática que nos separa, nos juzga, nos degrada como seres humanos y al mismo tiempo, sirve de excusa para muchas otras barbaridades.

 

            Ayer creo que Inglaterra metió seis a unos iraníes o de por ahí. El Brexit gana, el occidentalismo triunfa, la Europa vieja y decrépita sigue siendo la cuna del humanismo, ahora ciber, que debe coronar a la humanidad… La corona es de espinas, eso también era un símbolo. De la sagrada triada, el hijo – hombre - sufre. Ni a la paloma la pegan un tiro, ni a Dios se le culpa de todos los males acaecidos tras su génesis cinematográfica.

 

            El ser humano está en calzoncillos, es hombre y sufre. La muerte de dios era cuestión de tiempo, como llegar a la Luna o a Marte. Sustituir unos por otros es lo más fácil del mundo. Ahora los revolucionarios queremos volver al pasado. Designar nombres que definan una realidad que se nos escapa cada día más lejos. Antes estaba el Cielo, como meta imaginable (fantástica, que diría Santiago Alba), ahora está Marte para tener otro planeta que destrozar (eso lo dice mi madre).

 

            Pero volviendo a la FIFA, Catar y una bandera que unifica… Sentirse alejado de los símbolos, yo soy el primero en eso, es paradigmático que venga de instituciones con logotipo, con marca registrada, con política de marketing desde sus inicios.

 

            Diez goles y un sentimiento. Occidente está cada vez más cerca del Oriente que enjuicia como torpe e inhumano. Son pasos de gigantes que hacen temblar el suelo y precipitan catástrofes. Diez goles y ni un alma conforme, llega el partido de España y dan ganas de pintar una bandera color Marte, ponerse una mascarilla y animar, para conseguir un pasaje a otro planeta y empezar a destrozar sin prejuicios, aquí ya está todo visto, y cada vez es más descarado. Aburre, tanta película de holocausto…

 

            Insto desde aquí a Putin a que se haga vegano, a Trump que escriba un tuit conciliador y a Elon Musk que sea padre de familia. Así conseguirían mi atención, lo cotidiano aburre. Catar va ganando por diez goles a cero. Ensuciar el cuadro de Van Gogh es más fácil que abrir las fronteras y bailar el hulahop desde el estrecho tarifeño a Moscú…

 

            La solución, distraernos con el balón. Decir que los españoles-hombres somos machistas-asesinos y que la culpa del chachachá es de la guerra, mientras ellos bailen en salones de otra época decorados con los más bellos frescos y lámparas de araña que limpiamos, los de siempre, antes de bajar al bar a ver el próximo partido de nuestra selección.

 

            Ayer, por tener un mal sueño, ojeé datos, sacados de La Razón, del año 2017. El 6.9% del PIB de ese año se dispuso para gastos ordinarios del poder ejecutivo y legislativo, es decir parlamento y gobierno. Ese 6.9 es lo mismo que se gastaba entre Sanidad (6.1) y Defensa (0,9);  o entre Educación (4.1), subvenciones y cultura (1.2) y Medio Ambiente (0.8)… Esos nuevos ricos (gobernantes y parlamentarios) dominan el mundo a base de nuestras limosnas, impuestos y votos. Luego crean leyes a su antojo y para su regocijo constante. Juegan al Risk en despachos ovales y rascacielos que construimos nosotros…

 

            Sólo se aclarará el futuro si hacemos algo, ellos cada día dan un paso, de gigante, y tiembla todo… ¿La solución? No voy a Abu Dabi de vacaciones, voy cancelar el vuelo para la final que va a jugar España y en sustitución me voy a ir a comer fréjoles con patatas en nochebuena con Putin, sin poner la calefacción, a base de aerofagias nos vamos a calentar…

 

            Diez cero y sin bandera. La próxima noticia va a ser eliminar del escudo de España a Castilla que conquistó el Al-Ándalus, y sino estad atentos a las noticias, para todo lo demás Netflix, que ahí está toda la imaginación contenida, ¿quién necesita a Willy Fog?

Entradas populares de este blog

Mil y una entradas

Una madre palestina

Reflexión sin pasión